El liderazgo no aparece únicamente en la comunicación de una visión. También aparece en la forma en que se interpreta una prioridad, se distribuye la atención y se resuelve una tensión entre corto y largo plazo.
Cuando la prioridad cambia al pasar de dirección a operación, no conviene concluir demasiado rápido que el problema es falta de compromiso. Puede existir una desviación acumulativa del criterio.
Conviene observar qué decisión se esperaba, qué terminó ocurriendo, qué señal recibió cada actor y qué regla operativa pesó más que la prioridad declarada.
Una intervención de liderazgo puede incluir aprendizaje, pero su resultado debe poder observarse en decisiones más consistentes, coordinación más clara y evidencia vinculada al trabajo.